Maneras de visitar Córdoba

Historia y cultura. Embrujo y Silencio.

Córdoba, Calleja de las Flores

Córdoba, Calleja de las Flores

Creo que hay dos formas de visitar Córdoba: venir a mirar o venir a impregnarse.

Las dos son válidas, por supuesto, y ambas satisfactorias, pero tal vez la segunda consiga dejar un recuerdo más duradero y generoso en la memoria de quien nos visita.

Hablar de Córdoba es algo fácil y complejo a un tiempo. Fácil porque se encuentran miles de aspectos en los que detenerse; Complejo, porque hay que saber escoger en cada momento la selección más adecuada.

Hay que hablar de historia, cultura, arte, de religión, de costumbres, de misterios, de monumentos. Hay que hablar de una herencia incalculable y de un presente que resume todo lo que nos antecedió. Hay que hablar de los héroes, los filósofos, los reyes y los artistas, y hay que hablar del pueblo.

Pasear por Córdoba es una experiencia única. Los sentidos, inevitablemente, se disparan, y acuden con emoción a sus aromas, a sus paisajes, a sus sabores, a sus piedras y a sus sonidos y, ya lo hemos dicho, a su incomparable silencio.

Córdoba es el fruto de la convivencia de las civilizaciones, culturas y religiones más opuestas. Todas supieron vivir aquí, y lo que es mucho más insólito: Supieron convivir. Unas y otras fueron sucediéndose, relacionándose y comprendiéndose, y nos legaron esta maravillosa ciudad, que ahora puede disfrutar.


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